El control prenatal es el acompañamiento médico que recibe la mamá desde el inicio de la gestación para vigilar su salud y la del bebé. Según las semanas, las consultas se programan cada mes, después cada 2 o 3 semanas y, al final del embarazo, semanalmente.
Esta vigilancia permite detectar cualquier cambio a tiempo, responder tus dudas y darte indicaciones sobre alimentación, suplementos, actividad física y preparación para el parto.
En cada cita se revisa el peso, la tensión arterial, se solicitan análisis de sangre y orina, se escucha el latido fetal y se realiza la ecografía correspondiente a cada trimestre.
También valoramos el crecimiento y bienestar del bebé, detectamos posibles complicaciones como diabetes gestacional o hipertensión y te ofrecemos asesoría personalizada para que te sientas segura en casa.
Cuando es necesario, indicamos estudios adicionales como ecocardiografía fetal, pruebas de diagnóstico prenatal o monitoreo más estrecho. Adaptamos el plan a tus antecedentes y a la evolución del embarazo para garantizar la mejor atención.
El ejercicio moderado (caminar, natación, yoga prenatal, pilates adaptado) es recomendable en la mayoría de los embarazos y ayuda a disminuir molestias, mejorar el ánimo y preparar el cuerpo para el parto. Solo restringimos la actividad cuando existen complicaciones específicas como placenta previa, amenaza de parto prematuro o hipertensión; revisamos cada caso antes de indicarte la rutina ideal.
Entre las semanas 24 y 28 hacemos la prueba de O’Sullivan: tomas una bebida con 50 g de glucosa y medimos tu azúcar una hora después. Es sencilla y rápida, y solo en caso de salir alterada realizamos la curva larga (100 g de glucosa durante tres horas) para confirmar o descartar diabetes gestacional y definir el tratamiento.
Nuestras herramientas son una guía inicial para que llegues a consulta con información previa.